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Mostrando entradas de 2017

Me presento...

Me acabo de dar cuenta que soy una maleducada. ¡Perdon! Si tengo que justificarme les digo que: viene más del lado de mi aire despistado, que de la educación" Bueno, voy a intentar corregir el descuido: "Hola, me presento, tengo un nombre diiii-viii-no: me llamo "Verónica" (y sí, esto va para muchos, Verónica se escribe con acento en la "ó". Nada. Para que sepan), como comenté anteriormente tengo treinta años (ya sé, ¡uf! Un monton) y escribo un blog. See, see, muy tópico. Y bueh, es lo que hay! Soy fotógrafa, me encantaría trabajar, no sé, tal vez, quizás, en National Geographic por ejemplo. Pero en vez de ello mi trabajo consiste en sacar fotos a parejitas recien casadas,  que mayormente desentonan, por lo general uno esta entusiasmado y el otro parece analizar las mil y un maneras de escapar; o a jovencitas en sus bellos quince años, las que siempre tienen cara de incomodidad con una sonrisa a medias a causa del maquillaje onda r...

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El día amaneció con olor a primavera. ¿Si me entienden? Ese aroma, porque aun los rayos del sol no llegan a hacerte notar su presencia debido al frio matinal, te calienta el alma. No sé si a ustedes les pasa, pero a mí un día lindo me levanta el alma, me regresa la vida (sin tanto drama, obvio). Y cuando el sol, por fin le gana al vaho de frio, disipandolo, te acaricia como diciendo: "Tranquila, aquí estoy". Bueno, sí, talvez haya un poquito de drama. Pero ¡hey! Soy mujer, imposible que falte. ¿Donde estaría nuestro encanto, entonces? Cosas raras que observo cuando estos días se dignan en aparecer es; gente en bolas. ¡¿Es en serio?! El sol acaricia, sí. Pero el frio todavía corta. Pienso que a esa gente le apremia sacar la ropa del verano pasado. Innecesario. Señor ¡Por Dios! ¿Con qué necesidad nos muestra su barriga? Esta bien, esta bien; cada cual hace con su vida y su cuerpo lo que le plasca. Aún así pienso "No es el día" y ademas por un momento me siento fu...

Cosas que marcan!

Para ser honesta, no recuerdo qué edad tenía. Pero en ese momento de mi vida estaba siendo atravesada por un sin fín de emociones que no sabía explicar y tampoco sabía de donde o por qué venían o las tenía. Lo único que podía deducir, que ahora creo recordar que deduje, es que me ahogaba. Gracioso es que con lo feminista que era, aún en mi corta edad, justo fuera Tolkien, hombre. Un Amante de la literatura africana, que por sus agrias y vetustas costumbres, es de la mas machistas. Quien me salvara. No él en persona, sino su persona, o mas bien su escritura. _¿A qué teméis, señora? _ le pregunto Aragorn. _A una jaula. A vivir encerrada detrás de los barrotes, hasta que la costumbre y la vejez acepten el cautiverio, y la posibilidad y aun el deseo de llevar a cabo grandes hazañas se hayan perdido para siempre. La simpleza y la fortaleza de éste diálogo me salvo. Y no me avergüenza admitirlo, es el encanto de una mujer, demostrar sus debilidad porque de ella se hace mas fuerte. Y a...