Ir al contenido principal

Entradas

Mostrando entradas de 2018

Nam-myoho-renge-kyo

¿Saben lo qué hago para calamarme? Voy a la Iglesia, pero no a cualquier Iglesia, voy a la catedral. Me serena a un punto donde puedo volver a poner las cosas, en mi mente, en su lugar. Me tranquiliza a tal punto que puedo volver a pensar. Es como mi zen, o, la pastillita azul que te da el psiquiatra. ¡Ojo!, nunca tuve la necesidad de ir, por ahora, al psiquiatra; pero tengo tantas amigas mujeres que por estadística es razonable conocer a una que otra con ciertas patologías. Cuando llego a la catedral por lo general lo hago alborozada. Así que, en un medio donde me voy calamando y las ideas hacen demasiado alboroto al acomodarse: ahí es donde absurdamente pienso cada detalle que me la hacen comparar con una biblioteca. Las personas van a leer y a estudiar; yo a calamarme. La gente normal va a la catedral a rezar (claro, que siempre estan los turistas odiosos), a agradecer, o a profesar su devoción; yo a calmarme. Qué puedo decirles soy una mujer encanta...